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NUESTRO COMPROMISO CON DIOS ES
INDESTRUCTIBLE
El término hebreo “Compromiso”, es el mismo que se usa
para definir un noviazgo, como en el caso de José y
María, la madre de Jesús. Y es tan serio el asunto del
noviazgo entre los hebreos, que es considerado
indestructible, que solo es anulado por adulterio. Así
es el Compromiso con Dios, es indestructible.
Desde hace años, como pastor hemos hecho énfasis en este
aspecto, y como iglesia, tenemos como uno de nuestros
principios, además de Disciplina y Orden.
Vivimos en medio de personas que tienen la cultura de
que el noviazgo no es un asunto serio. Existen personas
que tienen dos y tres noviazgos a la vez. ¡Y se jactan
de eso! Y cambian de novio o novia con tanta facilidad,
así como se cambian la camisa o la blusa por otra, cada
día. Con facilidad, abandonan o renuncian a su noviazgo.
Lo peor de todo, es que así se conducen en sus
compromisos. No observan, ni conservan ni guardan un
compromiso. Y para eso, inventan disculpas, pretextos y
excusas para no cumplirlos.
La Biblia muestra claramente que la vida cristiana, es
una vida de Compromiso.
¡Es un noviazgo indestructible con Dios! Cristo viene a
buscar a la esposa fiel (a su compromiso).
Todo cristiano, por naturaleza tiene el Compromiso de
Servirle a Dios. El saber el cómo es su Compromiso de
descubrirlo por medio de sus Dones, Talentos,
Capacidades, Recursos, etc.
En Números 4:22-23 vemos un ejemplo claro de este
Compromiso. “Toma (este término significa levanta,
exalta, respeta, acepta) de los hijos de Gersón
(significa extranjero, expulsado, echado, divorciado) de
30 a 50 años para Servir en el Tabernáculo de Reunión”.
Gersón, como un extranjero, y los suyos, estaban como
simples espectadores, pero Dios, los toma para que
cumplan el Compromiso de Servir.
¡Que privilegio y que Compromiso! Ellos cargaron con el
Tabernáculo durante 40 años en el desierto. ¡Aleluya! Y
cumplieron su Compromiso de manera tan excelente que
nunca perdieron un clavo, o algún enlace del Tabernáculo
en el desierto.
En el resto del capítulo, si lo leemos, veremos que dice
que fueron contados, y puestos en sus cargos de manera
específica, para cumplir de manera especifica su deber o
Compromiso.
Pensemos un poco. En los 40 años de estancia en el
desierto ¿Cuántas miles de veces desarmaron y cargaron y
volvieron a armar el Tabernáculo? No dice que se
quejaron, ni pidieron otro ministerio. Recordemos que
fueron escogidos para cumplir el Compromiso de este
Servicio. Estos comprendían que tenían el Compromiso de
Servir a Dios, y que este Compromiso era indestructible.
Tenemos en la Biblia, ejemplos de personas que
entendieron que su Compromiso de Servir a Dios era
indestructible, y cumplieron.
1.- 1 Samuel 8:1-5, nos dice que los hijos de Samuel no
siguieron el ejemplo de su padres y que se corrompieron
como jueces de Israel. Pero Samuel, siguió cumpliendo
con su Compromiso indestructible hasta su muerte.
Esto es un ejemplo para aquellos padres y madres que
dejan de cumplir con su Compromiso de Servirle a Dios
por causa de que sus hijos, dejan de cumplir su
Compromiso de Servirle a Dios. Esto lo toman como una
excusa muy buena, un pretexto muy justificable. Se
olvidan o ignoran que Dios ha establecido un Compromiso
personal con cada persona, y que esta tarde o temprano
responderá a Dios por eso. Y así pasa con un cónyuge,
cuando su otro cónyuge deja de cumplir su Compromiso de
Servir a Dios.
Así con el que ve que uno cayó en pecado, o está
haciendo tal maldad. Dejan su Compromiso de Servir a
Dios, como si el pecado de los demás le libra de su
Compromiso de Servir.
2.- El caso de Pedro en Juan 21:20-23. A Pedro, Jesús le
dice ¡Sígueme! Pedro sigue a Jesús, pero se da cuenta
que otro de los discípulos se queda rezagado. Entonces
Pedro le dice a Jesús: ¿Y qué de fulano? Entonces Jesús
le contesta: Si quiero que él se quede. ¿Qué te interesa
a ti? Tú, Sígueme.
¿Qué nos dice todo esto?
Que Dios tiene un proyecto, un plan perfecto y único
para cada persona en esta tierra. Y este proyecto y plan
perfecto y único incluye el Compromiso de Servirle a
Dios. Y todo esto, es independiente de si las demás
personas cumplen con su Compromiso de Servirle a Dios.
Nada ni nadie, tiene el poder de hacernos
romper nuestro Compromiso indestructible de Servir a
Dios.
Nuestro Compromiso de Servir a Dios, es indestructible
porque es un contrato de por vida, y por la vida eterna.
¡Aleluya!
Pbro. Alberto Juárez |